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Transmitir rasgos adquiridos

Transmitir rasgos adquiridos

Un rasgo adquirido se define como una característica o rasgo que produce un fenotipo que es el resultado de la influencia ambiental. Los rasgos adquiridos no están codificados en el ADN de un individuo y, por lo tanto, la mayoría de los científicos creen que no se pueden transmitir a la descendencia durante la reproducción. Para que una característica o rasgo se transmita a la próxima generación, debe ser parte del genotipo del individuo. Es decir, está en su ADN.

Darwin, Lamarck y los rasgos adquiridos

Jean-Baptiste Lamarck planteó incorrectamente la hipótesis de que los rasgos adquiridos podrían transmitirse de padres a hijos y, por lo tanto, hacer que los hijos se adapten mejor a su entorno o sean más fuertes de alguna manera.

Charles Darwin adoptó originalmente esta idea en su primera publicación de su Teoría de la evolución a través de la selección natural, pero luego la sacó una vez que hubo más evidencia para mostrar que los rasgos adquiridos no se transmitieron de generación en generación.

Ejemplos de rasgos adquiridos

Un ejemplo de un rasgo adquirido sería una descendencia nacida de un culturista que tenía músculos extremadamente grandes. Lamarck pensó que la descendencia nacería automáticamente con músculos más grandes como el padre. Sin embargo, dado que los músculos más grandes fueron un rasgo adquirido a través de años de entrenamiento e influencias ambientales, los músculos grandes no se transmitieron a la descendencia.

Rasgos genéticos

La genética, el estudio de los genes, explica cómo los rasgos como el color de los ojos y algunas condiciones genéticas pueden transmitirse de una generación a la siguiente. Los padres transmiten rasgos a sus crías a través de la transmisión genética. Los genes, que se encuentran en los cromosomas y consisten en ADN, contienen instrucciones específicas para la síntesis de proteínas.

Algunas condiciones, como la hemofilia, están contenidas en un cromosoma y se transmiten a la descendencia. Pero eso no quiere decir que todas las enfermedades se transmitan; por ejemplo, si desarrolla caries en los dientes, esa no es una condición que transmitiría a sus hijos.

Nueva investigación sobre rasgos y evolución

Sin embargo, algunas investigaciones científicas recientes sugieren que Lamarck puede no haber estado completamente equivocado. Los científicos del Centro Médico de la Universidad de Columbia descubrieron que los gusanos redondos que desarrollaron resistencia a un virus en particular transmitieron esa inmunidad a su descendencia y durante varias generaciones.

Otra investigación ha encontrado que las madres también pueden transmitir los rasgos adquiridos. Durante la Segunda Guerra Mundial, los holandeses sufrieron una hambruna devastadora. Las mujeres que dieron a luz durante este período tuvieron bebés que eran más susceptibles a trastornos metabólicos como la obesidad. Es probable que los niños de esos niños también sufran estas afecciones, según un estudio.

Entonces, aunque la mayor parte de la evidencia sugiere que los rasgos adquiridos como los músculos y la obesidad no son genéticos y no pueden transmitirse a la descendencia, hay algunos casos en los que este principio ha sido refutado.

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